El Ford Escort Cosworth es uno de los caballos de batalla del fabricante estadounidense de coches. Es un vehículo que se puede comportar en cualquier circunstancia y rendir al máximo como este modelo hay pocos, por lo tanto todavía hay conductores que le extrañan a pesar de la innovaciones de hoy en día. 

No cabe duda que el Ford Escort  Cosworth es un mito de cuatro ruedas, un mito de los rallyes y uno de los coches más salvajes que el hombre ha fabricado. Su versatilidad le han hecho ser considerado uno de los coches de culto más valorado en la historia, muchos dicen que por encima de un Mazda o  Toyota. 

Este deportivo se ganó el respeto por su rendimiento en las calles, pero abonó su leyenda en el mundo del motor por las grandes exhibiciones en las principales pruebas del rallye en especial en el circuito mundial. 

No solo eso, el motor del Ford Escort  Cosworth ha servido a otros coches de la marca americana a ser más veloces, tal es el caso de los modelos Sierra, donde pueden optimizarse gracias a la potencia de “su primo hermano”. 

Este coche se comenzó a comercializar entre 1992 y 1996; con dos  versiones diferentes. La principal característica fue su alerón posterior, diseño que se ganó la venia de los especialistas en motor para la época. 

Tiene un motor Cosworth YBT, un motor 2.0L turbo que posee 227 Cv de serie. Se fabricaron un total de 7145 unidades en un periodo de cuatro años.

En su momento, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) exigió a Ford que se construyeran no menos de 2500 unidades para ponerlo a la venta y así poder homologar al coche en la categoría.

 El Ford Escort  Cosworth fue considerado como un coche de “rallies matriculable”, de ahí que se haya convertido en un cotizado modelo clásico. Eso, y que sus prestaciones estuvieran a la altura de deportivos de renombre.

Las primeras unidades fabricadas en el lapso comprendido entre 1992 y 1994 se consideraron que fueron las mejores de este espectacular choche que aportó su cuota de historia dentro del automovilismo mundial.

Las mismas estaban dotadas de un turbocompresor denominado Garret T3/T04B y ofrecían un empuje muy limitado a bajas vueltas. Lo que convirtió a este coche en todo un clásico para el mundo de la competición. 

Antes de decidirte a comprarlo, debes conocer de primera mano las señales de tráfico y su significado.

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