El territorio que hoy ocupa Catalunya fue poblado durante el Paleolítico Medio como lo demuestran los yacimientos arqueológicos encontrados en esta región, entre ellos las cuevas de Mollet en Serinyà, Pla de l’Estany, el yacimiento de Forn d’en Sugranyes en Reus y los abrigos Romaní i Agut en Capellades,, durante toda el período prehistórico hubo presencia de sociedades humanas asentadas en la región.

​En la época antigua llegaron a esta región a esta región culturas colonizadoras especialmente provenientes de Grecia y Cartago, que serán de gran influencia en la formación de la cultura ibérica, durante el siglo VI a. C. se conforma el primer enclave comercial griego conocido como Emporion, impulsado por Focea, ciudad estado griega, cuyas fuerzas colonizadoras provenían de Massalia, la actual Marsella.

En esta época habitaban en esta región diferentes tribus tales como los indigetes asentados en el territorio actual del Ampurdán, los airenosinos asentados en el Valle de Arán y los ceretanos en el territorio de Cerdaña.

Los romanos llegaron a la actual Catalunya durante la Segunda Guerra Púnica, el objetivo de venir a esta zona mediterránea era el de cortar el suministro que desde esta región recibían las fuerzas cartaginesas al mando de Aníbal Barca, en esta época las fuerzas romanas crean su primer asentamiento la e la ciudad de Tarraco, ubicada en la actual Tarragona.

Esta ciudad sería la capital de la provincia romana de La Tarraconense, provincia que ocupaba la mayor parte de la península ibérica y en la estaba incluido el territorio de la actual Cataluña, que inicialmente había sido la provincia de Hispania Citerior.

Los musulmanes tomaron la Península Ibérica incluyendo Cataluña luego del derrumbe de la Monarquía Visigoda. Pero, la victoria cristiana en la Batalla de Poitiers en octubre del año 732 permitió que en pocas décadas rescataran los Pirineos y organizarán condados dependientes del rey Franco, se debilitó por guerras civiles.

En 987, el conde Borrell II no se juramentó y los condados catalanes por siglo y medio fueron independientes. En la península se vivían enfrentamientos de reinos cristianos contra el poder musulmán.

La corona de Aragón producto de la boda del conde Ramón Berenguer IV con Petronila de Aragón, unió los condados de Cataluña con el Reino de Aragón, conservando instituciones y leyes medievales por el Mediterráneo. En el siglo XV Barcelona presentó un revés económico y demográfico que coincidió con la unión de las coronas de Castilla y Aragón.

Una crisis pasajera por epidemias entre 1462 y 1472 ocasionó que Cataluña recibiera la Edad Moderna y la conquista de América en desventaja, pero se recuperó en el siglo XVII gracias a las rutas comerciales de los castellanos, auge interrumpido por la revuelta antiseñorial catalana en 1640 contra el ejército real cuando combatía a Francia.

La nobleza de Cataluña pactó con el cardenal Richelieu, causando pérdidas económicas, Luís III captó los mercados durante doce años. Al finalizar la guerra de los 30 años Felipe IV recuperó Cataluña regresando a España.

La muerte de Carlos dio origen a la Guerra de Sucesión entre Felipe de Borbón y el Archiduque Carlos de Austria, quien ofreció mayores ventajas comerciales generando el apoyo mayoritario de Cataluña.

En 1714 finalizó el conflicto luego de una defensa suicida catalana que logró algunos privilegios medievales respecto a otras regiones, iniciándose un nuevo periodo de auge económico truncado por la invasión francesa, la unión española como estado-nación, la inestabilidad política y el desarrollo desigual que terminó en desintegración del imperio.

Primera república de Catalunya

En la era de vapor Cataluña se convierte en un territorio industrial intensificado por la dinámica del catalanismo dentro del Estado Español, basado en el federalismo de Francesc Pi i Margall, catalán Presidente de la Primera República Española.

Durante el siglo XIX se separó su sector más conservador junto al Centro Escolar Catalanista y crearon la Liga de Cataluña, luego de su derrota electoral a la Junta del Centro Catalán.

En 1909 se produce la Semana Trágica una huelga general reprimida con dureza. Décadas posteriores, el catalanismo político adquiere conciencia nacional, destacándose el republicano Valentì Almira.

El catalán surge como idioma al tomar al lemosín como lengua estándar a principios del siglo XX. El anarquismo toma fuerza al ser visto como salvaguarda por la alta burguesía conservadora.

Proclama de Generalitat

Luego en 1931 el 14 de abril Francesc Macià proclama la Generalidad de Cataluña la república catalana en la federación de pueblos ibéricos, coincidentemente con la proclama de la República española.

1936 victoria de las izquierdas con Manuel Azaña, continúa tensión política en incremento. Durante el franquismo (1939-1975) se anularon las libertades democráticas, al morir Franco se presentó la transición alcanzado el reconocimiento de las comunidades autónomas dentro de España. El descontento con el Estado Español sigue presente en la sociedad catalana.

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